recetas Para la Vida en Yiddish Presentacion Español Español Productos
Receta: "Hay preguntas para ser contestadas y otras para ser escuchadas"
Por: Iliana Berezovsky y Becky Krinsky
Es importante saber entender el verdadero sentido de las palabras.

¿Cuántas veces nuestros hijos se enojan cuando nos cuentan algo y les empezamos a dar consejos? Hay veces que solo basta con escuchar. No todo lo que nos cuentan exige soluciones. La comprensión es una virtud que debe ser practicada con más frecuencia.

Magali escuchaba con mucha atención a su hermana Elvira le estaba contando con mucha frustración e impotencia acerca de lo difícil que es su cuñada. Se quejaba de cómo su cuñada compite con ella, le tiene envidia y trata de hacerla quedar mal cada vez que puede. También se ofende rápidamente y hace de cualquier pequeña situación un gran motivo de discusión. Elvira la considera una persona ordinaria, envidiosa y sobretodo difícil.

Magali enseguida notó como su hermana sin querer, empeoraba las cosas con su manera de comportarse, su indiferencia y su carácter fuerte, lo que hacía que su cuñada se enardeciera aún más. Como hermana mayor, pensó que podía ayudar a Elvira diciéndole como podía mejorar la relación y explicándole que ella debería cambiar su actitud. Con la mejor intención, Magali comenzó a compartir sus acertadas observaciones.

Para su sorpresa, Elvira comenzó a incomodarse y le respondió secamente que no había mucho que ella pudiera hacer ya que su cuñada es una persona cínica, cerrada y desagradable. Magali le insistió que nadie puede hacer que uno se enoje si no quiere.

Elvira se enfureció y comenzó a discutir con ella. La charla amena se había tornado en una amarga discusión llena de reproches y mucha frustración.

La discusión terminó con Elvira enojada, levantándose bruscamente y gritando.

Magali quedó sola con la boca abierta. No entendía lo que había sucedido. Después de todo, ella queria sólo que su hermana vivera más tranquila y recuperara la paz familiar.

Su mamá, que había observado la escena mientras leía un libro a una corta distancia, se le acercó, se sentó a su lado y le dijo: "Hija, tu hermana no quería que le solucionaras el problema, no vino a pedirte ayuda y mucho menos críticas. Lo único que deseaba era un oído compasivo que la escuchara y que le permitiera descargar lo que siente. No buscaba soluciones, solo un palmada en el hombro"

Recetaspatalavida ®
Comprendiendo las palabras silenciosas
Para entender lo que verdaderamente se dice.

Ingredientes:

  • 1 caja de comunicación
  • 1 cucharada de atención
  • 2 manojos de sentido común
  • 1 rebanada de comprensión
  • 3 gotas de sensibilidad
  • 1 pizca de sinceridad
  • 1 cubito de tiempo
Condimentos:
Paciencia, prudencia y buena actitud

Precaución: Al escuchar es importante separar los hechos de las opiniones personales.

Modo de preparación:

  1. Se requiere empatía, sensibilidad y atención para poder escuchar. Cuando te pones en los zapatos de la persona que te está hablando, entiendes el problema desde el punto de vista del otro; tu perspectiva es más amplia y tus comentarios son más atinados.
  2. Muchas veces el mejor consejo es simplemente escuchar con atención. Hay ocasiones que no hay respuestas a los problemas que nos cuentan. Más que ofrecer alternativas de solución es mejor saber escuchar y permitir que la persona llegue a su propia conclusión.
  3. No todos están listos para recibir lecciones. Hay veces que las personas ya saben lo que van a hacer y sólo están buscando reafirmar su propia decisión. En otras ocasiones nos hacen preguntas que en realidad contienen respuestas implícitas y no se desea escuchar algo distinto. Hay muchas veces que queremos ayudar y nos ponemos a hablar de nuestras experiencias que no tienen nada que ver con los problemas de los otros.
¡Nadie está obligado a tomar los consejos que se le ofrecen, estos son gratuitos y voluntarios!

*Prohibida su reproducción total o parcial sin el permiso escrito del editor y sin citar la fuente.
Copyright © 2005-2011 Recetas para la vida TM. Todos los Derechos Reservados

¡Ya tenemos las tarjetas, pídelas!