Bella al precio que sea.

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Buscar desesperadamente lucir bella para sentirse bien, para que aquellos que nos rodean puedan admirar nuestra imagen, sin importar los medios para conseguirlo, tomar cualquier pastilla o tratamiento aunque pongamos en peligro nuestra vida, es ridículo.

Lo es. Sin embargo, es difícil juzgar a la gente cuando se desconocen los múltiples motivos que puedan llevarla a tomar decisiones incomprensibles, desesperadas y hasta enfermizas. No se puede pensar que lo que cada uno hace tiene exclusivamente un motivo único ya que la complejidad de la vida complica y enreda las elecciones que se toman.

La cara se convierte en la expresión del rostro, del carácter que llevamos dentro. Es el conjunto de lo que somos, sentimos y como nos vemos; la belleza que sólo el corazón puede percibir.

A pesar de todo, es vital recordarnos que la vida es lo más valioso que tenemos. Hay que cuidarla por sobretodos los problemas, deseos y fantasías. Sin vida no hay nada.

Nora se enfermó gravemente, casi pierde la vida y también se destruyó su matrimonio; todo por la obsesión de estar bella y delgada. El precio de la belleza le costó muy caro.

Nora siempre tuvo problemas con el peso hasta que una vez conoció a un médico que le recetó unas pastillas que le quitaban el apetito y finalmente pudo bajar de peso. Pronto comenzó a lucir esbelta y atractiva. De repente comenzó a sentirse muy halagada y su autoestima parecía crecer con cada kilo que perdía; un sentimiento nuevo y emocionante.

Las pastillas se convirtieron en una necesidad. Nora tomaba cada vez más y más hasta el punto que su alimentación consistía en pastillas, café y cigarros. Pero eso no le importaba demasiado ya que su figura espigada y el poder lucir la vestimenta la llenaban de satisfacción.

Su marido nunca cuestionó el método con el que su mujer obtuvo su bella figura. Su familia estaba un poco preocupada pero admiraba y comentaba acerca del gran sacrificio que esta mujer hacía. Nora siempre ocultó la verdad, nunca aclaró cuantas pastillas tomaba y qué hacía realmente para conservar esa linda figura.

Un día Nora acudió al médico y para su sorpresa, descubrió que tenía cáncer en la tiroides causado en gran parte por tantas anfetaminas y mala nutrición. Afortunadamente fue un diagnóstico atinado en el momento en que el cáncer comenzaba a desarrollarse. Nora obtuvo tratamiento médico y para salir adelante tuvo que someterse a un programa de desintoxicación. Además, se comprometió a nunca jamás tomar pastillas para controlar el apetito.

El proceso fue muy duro y el sufrimiento de Nora, de sus padres y de sus hermanos fue inmenso. Su marido, en cambio,no quiso intervenir ni apoyar a su esposa en este duro pesar. Nora sintió un gran dolor al saber que su compañero era feliz con una mujer de plástico, pero que no estaba dispuesto a apoyarla en los momentos difíciles así como tampoco podía ver más allá de la belleza física ni comprender el sentido de la verdadera belleza. No lograba encontrar un nuevo sentido a la relación.

Finalmente Nora tuvo el valor de separarse de su marido. Actualmente es una mujer que goza de salud y que disfruta la vida. Quizá no es una mujer delgada como antes pero aprendió con su experiencia dolorosa, a aceptarse a sí misma y a valorar lo que tiene.

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La fuente de la Belleza

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Ingredientes

  • 1 taza de actitud positiva
  • 2 gotitas de paz interna
  • 1 manojo de sonrisas continuas
  • 1 pizca de cuidado personal
  • 2 gajos generosidad
  • 1 rebanada de salud

Recomendación del chef

La obsesión por verse bella puede llegar a convertirse en una distracción que impide cultivar otros aspectos que son iguales o aún más importantes.

Modo de preparación

  1. Hay que aceptar y valorar los atributos personales. Cada uno tiene un algo que lo distingue y lo hace único. Reconocer, destacar y fortalecer estos aspectos da un toque de distinción que marca la diferencia y nutre la autoestima. Todas las personas tienen algo que las hace auténticamente bellas e inigualables.
  2. La verdadera belleza es un buen valor siempre que no se centre sólo en el aspecto físico sino que se integre con el sentido de la vida y con la espiritualidad. La esencia de la belleza radica en la armonía, donde se mezcla la simetría de lo interno y lo externo, se balancean y complementan los contrastes de la personalidad, los intereses, los deseos y la realidad. Cuando se logra crear una armonía entre lo físico y lo espiritual la belleza es mucho más profunda que el simple alcance visual.
  3. La apariencia externa atrae, seduce y mantiene el interés. Es importante sentirse bella y cuidar el cuerpo ya que se trata de una carta de presentación y es el platillo que contiene al alma. Sin embargo, hay que recordar que el cuerpo es mortal y el alma vive en la eternidad.
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AUTOR

Becky Krinsky

Autora de dos libros ganadores en el Latin Book award en el area de auto ayuda y temas de inspiración. Conferencista y prestigiosa columnista internacional. Con su famosa columna Recetas para la Vida©. Ganadora del premio de excelencia en periodismo del San Diego Journal Club por 4 años consecutivos y Medalla de Bronze Jose Marti, para periodistas hispanos en estados Unidos.

Todos los relatos por: Becky Krinsky

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