Viví más tiempo de lo que Pensé… ¿Qué Hago con lo que Aprendí?

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Viví más tiempo de lo que pensé. Cuando era joven, vivía sin frenos ni miedos. Justifiqué todo lo que hice creyendo que mis sueños eran suficientes para ignorar a quienes lastimaba o pasaba por encima. Hoy, ya mayor, me doy cuenta de que pude ser menos dura, más noble, más compasiva. Muchas personas ya no están, y con otras el daño parece irreversible. ¿Qué puedo hacer ahora?

Querida lectora,

Qué testimonio tan fuerte y valioso nos acabas de regalar. Te lo agradezco profundamente, porque tus palabras son una verdadera llamada de atención para cualquiera que hoy esté viviendo desde la prisa, la ambición o la inconsciencia.

Tienes razón: cuando somos jóvenes no siempre medimos el impacto de nuestras acciones. Pero aunque pensemos que el tiempo borra lo vivido, la verdad es que nuestras decisiones dejan huella —en los demás y, especialmente, en nuestro propio corazón.

Me emociona leer que hoy, desde otra etapa de tu vida, puedas mirar atrás con tanta claridad. Eso no es arrepentimiento vacío: eso es sabiduría y evolución.

Y aunque muchas personas ya no estén, o aunque con otras haya heridas difíciles de sanar, todavía puedes transformar lo que viviste. Porque lo que hicimos no se borra, pero sí puede integrarse desde un lugar más consciente, compasivo y humano.

Tal vez en lugar de seguir repitiendo que fuiste una mujer dura, podrías empezar a narrar tu historia así:

“Con las circunstancias que viví, nunca me sentí protegida ni respaldada. Me tocó luchar y sobrevivir con lo que tenía. Y gracias a esa fuerza, superé momentos difíciles. Hoy, en esta nueva etapa, tengo mucho más para ofrecer: tengo corazón, tengo compasión, tengo experiencia.”

Puedes ser ahora esa mujer que escucha, que sostiene, que orienta… Esa que necesitabas tú misma en el pasado.

Y eso no borra lo que fue, pero sí le da sentido. Porque cuando integras a tu yo de antes con tu yo de hoy, nace un yo más completo, más generoso y mucho más en paz.

Recuerda: la vida no se trata solo de lo que vivimos, sino de cómo lo interpretamos, lo integramos y lo compartimos. El pasado puede doler, pero también puede enseñarnos a iluminar el presente.

Gracias por tu sinceridad y por inspirarnos con tu proceso.

Con cariño y profundo respeto,
Becky 🌿

 

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