¿Por qué el enojo intoxica el alma y nubla la visión?

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El picor del enojo es inevitable, es una reacción natural cuando suceden situaciones que lastiman o interacciones que causan problemas.

El problema no es el enojo, solo hay que entenderlo y redirigirlo con el fin de manejar efectivamente la cuestión en juego. El verdadero problema consiste en el tiempo y la magnitud que causa distorsionar el acto inicial que motivó la molestia.

Muchas personas insisten en retener y crecer sentimiento de enojo para después utilizarlo como licencia emocional para justificar sus acciones destructivas e impertinentes o vengativas.

No siempre es fácil soltar el enojo, sobretodo si este proviene de personas queridas, situaciones complicadas o cuando el daño afecta o remueve cuerdas muy sensibles en la persona.

A pesar de que enojarse es una reacción completamente normal, no es recomendable guardar y acumular el enojo por periodos prolongados. Las consecuencias son devastadoras y afectan en muchas dimensiones; se daña las relaciones, y eventualmente impacta física y emocionalmente la vida de la persona misma.

El enojo puede cambiar la mente de la persona al punto que deja de ver la realidad y todo lo que sucede lo percibe como un ataque personal, premeditado y desastroso. Logrando así que la persona se convierta en un ogro narcisista con poca sensibilidad y tolerancia.

Muchas personas aluden que la persona que se enoja tiene muy poca fe, no pueden entender que es imposible poder controlar todo lo que sucede en la vida. Por lo que su impotencia los frustra y los irrita.

Ya sea falta de fe, impotencia para poder controlar los sentimientos propios o sulfurarse explosivamente por ser una persona iracunda, el enojo afecta directamente en la toma de decisiones, atención y forma de relacionarse, ya que su interpretación de la realidad está obstruida por la distorsión de sus sentimientos.

Una persona que vive enojada le cuesta más trabajo adaptarse a situaciones nuevas o complicadas ya que vive gobernada por su enojo y este siempre se entromete. Continuamente encuentra un pretexto para enojarse o simplemente siente que no hay razón para dejar de vivir sin su dosis de enojo diario.

Para los enojones y los entrenos ofendidos vivir en este estado es cómodo, aun cuando no sea placentero. De hecho, inconscientemente prefieren sufrir perpetuando su enojo que confrontar y solucionar sus problemas.

Quizá un buen antídoto para contrarrestar el enojo es poder vivir en el presente. Sensibilizando del contexto, ubicando la situación con la perspectiva real y sobretodo haciéndose responsable de las acciones y pensamientos personales.

El enojo no es del todo malo, cuando sirve como sistema alerta concientizando a la persona de su estado interno y de las reacciones de su cuerpo. Así puede reconocer y reaccionar con agilidad en las situaciones peligrosas, conflictivas o desagradables.  Asimismo, puede prevenir y protegerse para minimizar el daño.

No hay que temerle al enojo, pero tampoco hay que nutrirlo o almacenarlo. Solo hay que aprender a escucharlo, re-dirigirlo y controlarlo.

La receta

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Soltar el enojo, vivir el presente

recetas-titulo2Ingredientes

  • Atención – reconocer lo que sucede, ver los detalles y escuchar al cuerpo
  • Control – vigilar con calma los pensamientos y las acciones para no salirse de contexto
  • Ojo noble – buscar el lado amable de las situaciones y las personas
  •  Fe – reconocer que hay una buena razón para todo lo que sucede
  • Paciencia – calma y posibilidad para poder fluir, todo pasa y todo se acomoda

Afirmación Positiva para soltar el enojo.

Soy responsable por mi forma de pensar y actuar. Reconozco que no puedo controlar todo lo que me rodea. Enojarme solo me limita y me perjudica. Busco vivir en armonía. Pongo atención en lo que está sucediendo y actuar con precaución y prudencia acorde a las situaciones. Busco tomar decisiones efectivas que me abran posibilidades y me permitan solucionar los conflictos. Vivo en el presente. Dejo fluir lo que me molesta y me concentro en lo que me ayuda.

Soltar el enojo:

  1. Vivir en el presente facilita poder fluir cuando las cuestiones provocan enojo. Estar consciente y presente, proporciona  visualizar las oportunidades que se presentan, la mente se agiliza y hay menos posibilidad de atorarse en el enojo.
  2. Una vida exitosa tiene como prioridad tomar decisiones correctas y sensatas. El enojo distorsiona la realidad, limita las posibilidades para entender la situación objetivamente y por lo tanto, la toma de decisiones es inadecuada y disminuye la posibilidad de triunfar.
  3. Soltar el enojo no quiere decir que ser insensible o negar el problema; soltar el enojo es tener el poder para enfocarse en aspectos positivos y efectivos para encontrar la posibilidad de actuar asertivamente minimizando complicaciones, reproches y resentimientos.

Enojarse no es problema cuando uno aprende a soltar la ira y puede encontrar soluciones.

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AUTOR

Becky Krinsky

Autora de dos libros ganadores en el Latin Book award en el area de auto ayuda y temas de inspiración. Conferencista y prestigiosa columnista internacional. Con su famosa columna Recetas para la Vida©. Ganadora del premio de excelencia en periodismo del San Diego Journal Club por 4 años consecutivos y Medalla de Bronze Jose Marti, para periodistas hispanos en estados Unidos.

Todos los relatos por: Becky Krinsky

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